31 ene 2017

Hashtag OscarBan

Este febrero, en forma inconsulta y de puro autocrático nomás, voy a firmar una orden ejecutiva que autorice mi propio #OscarBan y por primera vez en mucho tiempo no voy a mirar la entrega de la famosa estatuilla. Me la veo venir que esta ceremonia va a estar pesada como empanada de pedregullo, llena de speeches epidérmicos y pro valores hollywoodenses. No tengo ganas de fumarme a, no sé, Brad Pitt ponele, tirando postas pseudo-progres y políticamente correctas mientras los 18 camboyanitos que compraron en bulk quedaron al cuidado de su team de nannies tercermundistas, que les fueron acercadas por alguna empresa que brinda ‘soluciones en crianza con los más altos estándares de calidad y discreción’. La misma patada en los huevos que me imagino debe ser para blancos y colorados ponerse a mirar la transmisión del CARNAFAL.
Mi problema con estos conglomerados de millonarios bienpensantes no es que no tengan razón, sino que no tienen credibilidad. Está claro que no es necesario indignarse por todo para poder indignarse por algo. Cada uno se rasca donde le pica, como reza el aforismo. Pero qué cosas te dan urticaria y qué cosas no, habla de tu persona. Si durante los últimos 8 años miraron para el costado y salieron en todas la fotos porque les servía para su branding personal, ahora no tienen autoridad moral para denunciar nada. Curiosa escala de valores la que profesan y amplifican desde su status de celebridades (porque ahí está el problema: no en lo que hacen sino en la onda expansiva que generan). Están en cruzada contra quien dijo que a las mujeres ‘hay que ir y agarrarlas de la concha’, pero apoyaron abiertamente a quien las asesina y las etiqueta como daños colaterales. Bombardear musulmanes al por mayor es aceptable, pero prohibirles el ingreso al país les hace hervir la sangre. No quiero caer en el facilismo de que el mundo occidental es el culpable de todos los males, pero deben creer que los refugiados nacen refugiados por designio divino o por alguna especie de mutación genética y no ven, o no les interesa ver, que son un subproducto de un orden mundial con el que las potencias tienen mucho que ver. 
Por suerte, como digo siempre, la gente no es estúpida.

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30 ene 2017

En las últimas elecciones el FA ganó la presidencia, logró mayoría en las dos cámaras y se quedó con un tercio de las intendencias. Los blancos y los colorados no quedaron contentos con el resultado, me imagino, pero no salieron a los gritos a cuestionar la legitimidad de un triunfo en buena ley: más allá de algunos trancazos al borde del reglamento con lo de Sendic, han hecho oposición en forma fuerte pero institucionalmente leal. Después vino Novick a comprar bancas como si el Palacio fuese un outlet de legisladores y Gonzalo Mujica anda ofreciéndose al mejor postor creyendo que tiene más votos propios que Wilson en el 71. Pero esa es otra historia.
En las últimas elecciones en USA el Partido Republicano ganó la presidencia, tiene mayoría en las dos cámaras y se quedó con dos tercios de las gobernaciones, según un videíto que anda circulando con parte de un monólogo de Bill Maher (que no tiene una mitocondria de trumpista en todo su organismo). Para ponerlo en términos futboleros, los demócratas se comieron una sandunga de aquellas. Sin embargo, en el país que se autoproclamó faro electoral del mundo, en la nación que se considera la medida de todas las cosas en materia de democracia (dime de qué te jactas y te diré de qué careces, by the way) los que perdieron y perdieron feo hace un mes y monedas que están llorando chota porque dicen ser mayoría, porque se sienten con derecho por representar todo lo bueno, puro, justo y bello del mundo y porque se comieron el verso de que Putin les hackeó las elecciones. La última ignomina parece ser que un nominado al Oscar iraní no va a poder ir a la ceremonia por el famoso #MuslimBan que impuso Trump (que ahora se sabe que no es ni un muslim ban, ni fue idea de Trump sino del simpático de Obama). Pero qué cosa che, que injusto es el mundo. 
Grow up. 
Para terminar, hablando de visados, fronteras y esas cosas, antes de decir que somos unos arrastrados por dos mangos para el turismo me gustaría saber por qué si existe el principio de reciprocidad nosotros debemos tramitar visa para ir a EEUU o Australia, por ejemplo, pero ellos no la necesitan para venir al Uruguay. Estoy seguro que debe haber una razón de peso o una conveniencia estratégica y que no es porque nuestra política exterior consiste en catarle el glande al primer mundo.

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27 ene 2017

Me tomo un break de mis sesudos análisis de la coyuntura política internacional (risas de fondo) para dedicarme momentáneamente a la crítica cinematográfica. Les dejo mis impresiones sobre lo que vi hasta ahora de las nominadas al Oscar, de atrás para adelante, como se arman los equipos:

LA LA LAND
La la la vi sin demasiadas expectativas porque pensé que era otro bodrio colorinchudo estilo Amelié, pero reconozco que me entretuvo. Visualmente está muy bien lograda, tipo los musicales clásicos de Fred Astaire y Ginger Rogers con filtros de Instagram. Ryan Gosling es un capo y Emma Stone, sacando el notable parecido físico con Oliver Atom, también está muy bien.

MANCHESTER BY THE SEA
Al igual que Manchester City y Manchester United, Manchester By The Sea es una lágrima, aunque al revés que Guardiola y Mourinho en este caso era lo que el director buscaba. Dentro de un colectivo de terribles actuaciones Casey Affleck para variar la destroza como el plomero / electricista / arreglatutti (todo para no poner handyman) que vuelve a su ciudad natal porque se murió su hermano para encima enterarse que tiene que hacerse cargo de su sobrino de 16 años. Si me pusiera serio diría que las partes terminan siendo más que el todo, pero igual muy buena.

ARRIVAL
Si pongo que es sobre una lingüista a la que los militares le piden que traduzca a unos aliens no la miran ni a palos, asi que mejor no cuento de qué se trata. Solo digo que la dirige el gran Dennis Villeneuve y que no hayan nominado a Amy Adams como mejor actriz es sencillamente criminal. 5 estrellas si no me pareciese que decae muy levemente al final. Buenísima.

HELL OR HIGH WATER
Peliculón. La mejor de todas. Trata de dos hermanos (Chris Pine y Ben Foster) que salen a robar bancos en Texas por razones que no viene al caso espoilear y el ranger que sale a la ruta a perseguirlos (un espectacular Jeff Bridges). Una especie de western actual con pocos tiros y mucha cabeza. Música de Nick Cave y hasta recurrieron a ‘Outlaw state of mind’ del enorme Chris Stapleton. Un golazo.

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20 ene 2017

An open letter to Amy Tan

Dear Amy, 

you claim that Trump is not your president because he lost the popular vote and because Russia somehow hacked the election, which makes him an illegitimate president. Your first argument shows a gross misunderstanding of how your own electoral system works. I would suggest you spend a little less time writing books and a little more time reading some. Your second argument, however, is all the more worrying. Maybe because you do it for a living, but I sense that you're finding it increasingly difficult to tell the difference between fiction and facts. The russian hacking arc is beyond ridiculous. But I understand, I'm from a small heart-shaped country in Latin America called Uruguay (Mujica, Suárez, oranges in exchange for unlawfully imprisoned muslims guys, no?); anyway, we know how frustrating it can be to have a foreign country trying to mess with your elections: you guys do it all the time in this part of the world (all around the world, actually). Ask Obama if you don't believe me, I think he calls it 'regime change'. 

Kindest regards,

Fernando Rey

PS: I really loved The Handmaid's Tale!

Me tomé el trabajo de leer el discurso de Trump hoy, criticado por populista y proteccionista y compararlo con el de Obama en el 2009, considerado una obra maestra de la retórica política. ¡El resultado te sorprenderá!

Trump dijo hoy:
Together, we will determine the course of America and the world for many, many years to come. We will face challenges. We will confront hardships. But we will get the job done.

Obama había dicho en 2009: 
Today I say to you that the challenges we face are real. They are serious and they are many. They will not be met easily or in a short span of time. But know this, America: they will be met.

Trump dijo hoy:
For too long, a small group in our nation's capital has reaped the rewards of government while the people have bore the cost. Washington flourished, but the people did not share in its wealth.

Obama había dicho en 2009: 
A nation cannot prosper long when it favors only the prosperous. The success of our economy has always depended not just on the size of our Gross Domestic Product, but on the reach of our prosperity.

Trump dijo hoy:
What truly matters is not which party controls our government, but whether our government is controlled by the people. At the center of this movement is a crucial conviction that a nation exists to serve its citizens.

Obama había dicho en 2009:
The question we ask today is not whether our government is too big or too small, but whether it works, whether it helps families find jobs at a decent wage, care they can afford, a retirement that is dignified.

Trump dijo hoy:
Americans want great schools for their children, safe neighborhoods for their families and good jobs for themselves. But for too many of our citizens, a different reality exists.

Obama había dicho en 2009:
Homes have been lost; jobs shed; businesses shuttered. Our health care is too costly; our schools fail too many.

Trump dijo hoy:
From this day forward, it's going to be only America first, America first. Every decision on trade, on taxes, on immigration, on foreign affairs will be made to benefit American workers and American families. Protection will lead to great prosperity and strength.

Obama había dicho en 2009:
Nor is the question before us whether the market is a force for good or ill. Its power to generate wealth and expand freedom is unmatched, but this crisis has reminded us that without a watchful eye, the market can spin out of control.

Trump dijo hoy:
We will build new roads and highways and bridges and airports and tunnels and railways all across our wonderful nation.

Obama había dicho en 2009:
We will build the roads and bridges, the electric grids and digital lines that feed our commerce and bind us together.

Trump dijo hoy:
We will seek friendship and goodwill with the nations of the world, but we do so with the understanding that it is the right of all nations to put their own interests first. We do not seek to impose our way of life on anyone, but rather to let it shine as an example. We will shine for everyone to follow. We will re-enforce old alliances and form new ones

Obama había dicho en 2009:
Recall that earlier generations faced down fascism and communism not just with missiles and tanks, but with sturdy alliances and enduring convictions. They understood that our power alone cannot protect us, nor does it entitle us to do as we please. Instead, they knew that our power grows through its prudent use; our security emanates from the justness of our cause, the force of our example, the tempering qualities of humility and restraint.

Trump dijo hoy:
At the bedrock of our politics will be a total allegiance to the United States of America, and through our loyalty to our country we will rediscover our loyalty to each other. When you open your heart to patriotism, there is no room for prejudice.

Obama había dicho en 2009:
Our challenges may be new. The instruments with which we meet them may be new. But those values upon which our success depends, honesty and hard work, courage and fair play, tolerance and curiosity, loyalty and patriotism, these things are old.

Trump dijo hoy:
We will no longer accept politicians who are all talk and no action, constantly complaining but never doing anything about it. The time for empty talk is over. Now arrives the hour of action.

Obama había dicho en 2009:
For everywhere we look, there is work to be done. The state of the economy calls for action, bold and swift, and we will act.

17 ene 2017

Me tienen la chota en juliana las rabietas por Trump de universitarios malcriados de campus Ivy League y del jet-set paragubernamental (y de algún colado al camión que ni siquiera tiene green card de los que siempre hay, como Bono). En lugar de patalear majaderos porque a veces las cosas no salen como quisieran y el mundo se les presenta injusto y ajeno (get in line), podrían tratar de entender. Pasa que a esas cabecitas, ensordecidas de ingresos brutos, que hacen rollitos con los billetes de 100 dólares para usarlos como tampones o esnifar merca, les cuesta concebir que una mina que la tiene que pilotear con dos laburos para a duras penas llegar a fin de mes no haga causa común con una millonaria de tapa de revistas que vive de partuza en partuza simplemente porque las dos mean sentadas. Es ahí, precisamente, donde tratan a la gente de estúpida. El pueblo no eligió a Donald o optó por el Brexit porque son tarados sino justamente porque no son tarados: estaban expresando un descontento en forma legítima, descontento que merece ser escuchado, respetado y atendido, porque de eso se trata la democracia. En lugar de eso, se movilizan para boicotear lo que no les gusta. Hay galerías de arte que ya anunciaron que estarán cerradas el día de la asunción de Trump como forma de protesta. Qué pena. Nos perderemos de ver un terezo adentro de un frasco que algún artista conceptual puso en display buscando ‘interpelar al sujeto acerca de la transmutación escatológica del entramado social’. Reacciones como las de Amy Tan y tantos otros escritores fueron particularmente ilustrativas del grado de desapego con el mundo en el que viven. Si esas son sus élites intelectuales, no me sorprende lo de Trump, me sorprende que no haya ganado Johnny Knoxville.

Desinstalen el Stupidify, muchachos. Lean. Googleen. Miren que pueden usar los dispositivos móviles para otra cosa que charlas TED y selfies en los Oscars.

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12 ene 2017


En estos días de licencia me vi Jason Bourne, Sully, La Chica del Tren (meh, y doblemente meh si habías leído el libro antes), Equity, El Ciudadano Ilustre y alguna mas que se me debe estar escapando. Pero si tengo que recomendar una, me quedo con Sing Street, una encanto de película sobre un gurisito de 15 años en Dublin a principios de los 80, que para acercarse a hablarle a la piba que le gusta no encuentra mejor excusa que invitarla a participar en un video clip para su banda. El problema es que no tiene banda, por lo que necesita desesperadamente formar una. La música es irresistible, los guachos la destrozan y hay escenas que son imperdibles. Está en Netflix. Le doy 4,99999 sobre 5.

A propósito de El Ciudadano Ilustre (muy buena, eh), puedo engancharme viendo a Oscar Martínez leyendo la etiqueta de la Salus igual, pero soy completamente inmune a Daddy Brieva, que siempre hace de Daddy Brieva y ni me causa gracia cuando intenta ser gracioso ni me parece creíble en papeles dramáticos.


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9 ene 2017

Tengo un profundo desprecio por los leones disfrazados de corderos. Los odio a todo nivel pero especialmente en política, donde el daño que pueden hacer envalentonados por su hipocresía es enorme. Estoy en las antípodas ideológicas, políticas y morales de un grandísimo hijo de puta como George W. Bush. Pero al menos algo le reconozco, y hasta le respeto, mirá vos: nunca se presentó al mundo como otra cosa que el grandísimo hijo de puta que es. Es por eso que aún más que a los Bush de este planeta aborrezco a los productos como Obama: otro grandísimo hijo de puta pero con marketing de vanguardia new left, paladín de la paz y cruzado pro-derechos de las minorías y los oprimidos. Una celebridad global para los tiempos que corren, en los que decir es más importante que hacer (algo de eso aprendimos acá en los últimos años).
A Obama le dieron el Nobel de la Paz por lo que DIJO que iba a hacer (promover el desarme nuclear), algo que jamás concretó. Pero acepto que acá la culpa no es del chancho: es como que me den el Nobel de Medicina por decir que voy a encontrar la vacuna contra el cáncer. De todas formas, el presidente ganador del Nobel de la Paz entregará el gobierno habiendo metido a su país en más conflictos y habiendo aumentado no solo la presencia militar de EEUU sino su presupuesto en defensa más que ningún otro presidente al menos en los últimos 40 años. Otros datos vomitivos que lo pintan de cuerpo entero: su administración vendió más armas al mundo que ninguna otra desde la segunda Guerra Mundial, y solo en 2016 tiró alrededor de 26.000 bombas, lo que hace más o menos unas 3 bombas por hora.
También dijo que iba a cerrar Guantánamo, y ya sabemos cómo terminó esa historia. Lo que sí hizo fue reconocer públicamente que las ‘técnicas reforzadas de interrogatorio’ eran efectivamente tortura (algo así como decir que el agua moja). Eso si, pidió no ser demasiado moralistas al respecto y calificó a los responsables de los interrogatorios como ‘patriotas’. Obviamente, nadie tuvo que comparecer ante la justicia.
Y ya que estamos en el espinoso tema de responder frente a la justicia, en su primera administración Obama tuvo que lidiar con la crisis hipotecaria, crisis que dejó en la calle a centenas de miles de familias de medios y bajos recursos, muchas de ellas afroamericanas. Los responsables, una manga de ladrones del primero al último, se la llevaron de arriba impunemente. Como muestra de agradecimiento, sus frondosas billeteras estuvieron siempre a disposición de la campaña de Hillary. El Nobel de la Paz escudo de los débiles resultó ser un guerrero globalista cómplice de Wall Street.
Hace unos días la siempre regia de Michelle Obama se despidió del pueblo con un discurso en el que, según cuentan, apuntó en especial a los jóvenes y a los inmigrantes. No lo vi, ni pienso verlo. Solo quiero recordarles que el gobierno que más inmigrantes deportó en la historia ha sido precisamente el de los Obama: unos 3 millones. (Petras, 2016).
En un escenario ideal, el fulano debería terminar sus días preso por genocida, junto a Bush y Tony Blair, aunque todos sabemos que eso no pasará. Lamentablemente, se dedicará a recorrer el mundo como 'poster boy' de la peor cara del ‘progresismo’ global: la pseudo izquierda champagne de celebridades con gorrito y banderitas (Ellen DeGeneres, Beyoncé, Mónica Xavier) y que diluye cualquier esperanza de cambio real en un mar de retórica vacía al tiempo que luce re paqueta en la tapa de Vogue.


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