30 may 2016


22 de mayo de 1996. Si no me acuerdo mal era miércoles, y andaba con una gripe galopante. Todavía vivía con mis viejos, iba a la facultad y daba clases de inglés por dos pesos en un instituto del barrio. Desde hacía un tiempo la cosa estaba bastante estable, volvíamos a tener la famosa ‘inflación de 1 dígito’ y a la gente le quedaba algún mango en el bolsillo para darse un gustito, lo que fue generando un boom de consumo que explotó en 1999 con las 70 mil personas que fueron a la apertura del Geant y hacían cola en las cajas con los carros llenos de bicicletas, teles y electrodomésticos. En ese contexto, el miércoles 22 de mayo de 1996 se realizó el VIII Censo de Población y Vivienda. En la facultad nos pidieron una mano como voluntarios, por lo que allá fuí con mi gripe a cuestas a censar dos cuadras de la manzana en frente a mi casa.
Por aquel entonces el informativo de Canal 10 tenía una sección llamada ‘Enfoques’, donde Ángel María Luna hacía una suerte de editorial de unos pocos minutos sobre algún tema de actualidad. Cuando trató lo del censo, Luna arrancó su segmento con una frase que me quedó grabada hasta el día de hoy: ‘Al Uruguay le salió un bultito’.
El censo anterior había sido 11 años antes, y el hombre advirtió que en comparación a 1985 había aumentado notoriamente el número de zonas donde quienes censaban no pudieron entrar o debieron hacerlo acompañados por la policía. Obviamente la existencia de barrios complicados no era novedad para nadie y estaba preestablecido que a determinados lugares concurrirían trabajadores sociales y no voluntarios pichicateados como yo. En pocas palabras, el meollo de su análisis fue que la mano venía bastante mas heavy de lo que se creía.
Lo que pasó en el Marconi no es otra cosa que la metástasis de aquel bultito. Ni el boom de los 90, con su récord de ventas de 0 km, ni el PBI de 55 mil millones de dólares de la década ganada del progresismo cambiaron la pisada. Parecería ser que el efecto cascada de la generación de riqueza no llega a los estratos sociales mas bajos (mas o menos como decir que el sol sale por el este y se pone por el oeste). Responsabilizar a Bonomi o tirarla al óbol diciendo que son ‘coletazos del 2002' es estar en la chiquita por cuatro votos. El primer síntoma fue el 22 de mayo de 1996. Hoy ya no vale poner cara de ‘yo no fuí’.

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25 may 2016

Mejor hablar de ciertas cosas

Si le sigo la corriente al lobby de indignados, pareciera que el instrumento de ajuste fiscal es una especie de cometa Halley que se deja ver cada 75 años, cuando el danilazo no solo no es el primer ajuste ni será el último sino que ni siquiera es el más oneroso del que se tenga registro. Ahora bien, si llegás al poder con la promesa de ser distinto, después bancáte la que venga cuando apliques la misma receta que los que estuvieron antes.
No soy experto en la materia (no soy experto en nada, bah), pero como ciudadano que vota, paga impuestos y va al super, que el ajuste lo vayan a pagar quienes más tienen no me cierra del todo. En los porcentajes fríos podrá ser, pero en la práctica el aumento del 3% para una persona que gana 50.000 nominales duele mas que el 4% a alguien que gana 380.000, porque no es lo mismo un 4% cuando algo te sobra que un 3% sobre lo que ya apenas te alcanza.
Desde la otra vereda te corren por derecha con el argumento de la mala gestión de la bonanza, que de nuevo podrá ser cierto en los números fríos pero es un poco una tormenta con matracas. Lo que se gasta del dinero de los contribuyentes en políticas sociales ha aumentado notoriamente, al igual que lo han hecho las exoneraciones de impuestos al capital, que también salen del bolsillo de los contribuyentes. Algún día alguien deberá explicarme por qué es una política económica sensata perdonarle 1500 palos verdes a los ricos pero es un despilfarro populista regalárselos a los pobres.
Pero aún si quisiéramos debatir sobre lo pertinente de que pague más el que tiene más o sobre la composición del gasto público, eso ni siquiera es lo relevante en este momento. El tema acá es que un gobierno de izquierda defiende un ajuste fiscal sobre la base de que el 60% de los trabajadores no verán afectados sus ingresos y pretenden que los aplaudamos. El 60% de los trabajadores no verán afectados sus ingresos porque no pagan IRPF, y no pagan IRPF porque ganan menos de 23.000 pesos nominales. Así de pelotudos nos consideran, mirá vos. Y no me vengan con que esto incluye a pibes que laburan part-time para pagarse las salidas y las pilchas mientras viven cómodamente con sus padres, porque si eso explicara el grueso del millón y algo de trabajadores en esa situación Uruguay tendría que tener 6 millones de habitantes. Seamos buenos. Se les debería caer la cara de vergüenza de que después de la mejor década económica en la historia del país, con el famoso ‘viento de cola’, con récord de inversiones extranjeras, con investment grade, con las commodities por las nubes, con los economistas viviendo en un paroxismo orgásmico, después de todo ese combo y con todos los deberes hechos, el 60% de la gente que labura no llega a cobrar 20.000 pesos en la mano. Eso es sencillamente inmoral.
Nada de esto va a cambiar con más inversiones, con un TLC con Estados Unidos, con acuerdos con China, con más y mejor Mercosur o con lo que el Rulo haya ido a mendigar a Zambia. De ser así, ya hubiese cambiado. Todo lo anterior es condición necesaria pero no suficiente. Como tuiteó Gabriel Pereyra, ’10 años creciendo a tasas chinas para terminar comiendo arroz’. Estamos saliendo de la panacea económica tal cual nos la contaban, y resulta que nos dejó un tendal de un millón y pico de tipos con salarios de hambre y una sociedad cada vez mas desintegrada que se va lenta pero inexorablemente a la mierda.
No tengo idea cómo se sale de ésta. Como dije, no soy experto en nada. De lo único que estoy seguro es de que es hora de reivindicar el viru-viru y el pensamiento crítico, de discutir de política, de ideología y de economía de izquierda y de derecha; es hora de gobernar en lugar de gestionar, de educar en vez de capacitar, de justicia social y no de meritocracia. Le duela a quien le duela, mejor hablar de ciertas cosas.

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24 may 2016

Comunicado #1


Buenas tardes. Voy a hacer una declaración pública, pero no acepto preguntas.
Primero, quiero expresar mi solidaridad con Andrés Cunha ante el agraviante comunicado emitido por los presididos por Juan Pedro Mafiani.
Segundo, me parece justo que los jueces hayan amenazado con parar el fútbol si lo bajan de la Copa América Centenario como pide Peñarol. No hay mejor Cunha que el de un mismo gremio.
Tercero, también me parecería justo que así como los protagonistas hablan de los árbitros impunemente, los árbitros pudieran hablar de los protagonistas. De esta manera disfrutaríamos de jugosos diálogos, como los que imagino a continuación:

PERIODISTA - Daniel, dijo Da Silva que si Nández pegaba la patada de Tabó, le sacaban 3 rojas en una…

ÁRBITRO - Yo nunca hablo de los técnicos, pero antes de quejarse, Da Silva debería inculcarle a sus jugadores algunos conceptos básicos, como darle la pelota a los de amarillo y negro.

PERIODISTA - Munúa se quejó recién de que no cobraste un claro penal a Leo Gamalho…

ÁRBITRO - Yo no hablo de los técnicos, pero en vez de pedir penales Munúa debería enseñar a patearlos.

PERIODISTA - Andrés, el presidente de Peñarol pidió que te bajaran de la Copa América…

ÁRBITRO - Yo no hablo de los presidentes de los clubes, pero Damiani es un personaje nefasto.

No sé si esto mejoraría en algo el fútbol, pero los post-partido serían mucho mas divertidos. Buenas tardes y gracias a todos.


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