Cuenta la historia que el Diablo, siempre presto a arriar agua para su molino, invitó a cierta gente a conocer de antemano las instalaciones del Infierno. Agasajados con pantagruélicas mesas y voluptuosas damas en sugestivos atuendos, los comensales se permitieron una bacanal de excesos que no habían imaginado ni en sus más salvajes sueños. Tiempo después, cuando les llegó definitivamente su hora, la elección de su última morada fue sencilla. Sin embargo, al llegar al Infierno el panorama era muy otro: un ambiente desolador bajo calor agobiante y alejado de la sensualidad que habían conocido en su primera visita. Al apersonarse al mismísimo Lucifer con sus inquietudes, éste les respondió, ‘Ahh, lo que pasa es que el turismo es una cosa pero la emigración es otra’.
La cantidad de artículos que se han escrito recientemente sobre las bondades del Uruguay me han hecho recordar esa historia en forma recurrente. Claro está que no porque nuestra tierra sea un infierno (muy por el contrario) ni porque el Pepe sea una figura de tinte diabólico (por mas que alguno se empeñe en caracterizarlo como tal), sino por la liviandad con la que se pondera un estado de situación que se conoce de manera muy tangencial. Imagino que los enviados de medios internacionales que nos visitan se alojan en cómodos hoteles con todos los gastos pagos, disfrutan de nuestra oferta gastronómica gracias al viático de rigor y, conociéndonos, seguro no falta ese amigo jodón que los lleve de putas. En esas condiciones, cualquier país es el país del año.
Atendiendo a todo lo anterior y en el marco de la Ley de Medios que se está debatiendo, propongo que las futuras entregas periodísticas sobre nuestro bendito país deban ceñirse a un estricto protocolo que he dado en llamar ‘The Full Uruguay Experience’. Para que los trabajadores de prensa tengan una idea mas acabada de lo que significa vivir en el Uruguay, deberán permanecer aquí por un período NO MENOR a los 30 días calendario, los cuales podrán ser tomados a elección entre el 2 de Mayo y el 30 de Agosto (*). La idea es que coincidan con los meses mas fríos porque siempre hay algún listo que se viene en Enero y reporta plácidamente desde José Ignacio. Esto no podrá hacerse durante el año electoral ya que las diatribas de la oposición generalmente inducen al error.
A su llegada se les entregará la suma de 19.733 pesos uruguayos, cifra que no es antojadiza sino que corresponde al mínimo no imponible del IRPF ya que 2 de cada 3 trabajadores perciben ingresos por debajo de dicha franja. Con ese dinero deberán cubrir el alquiler de la vivienda que se les proveerá, trasladarse, pagar cuentas, calefaccionarse e ir al supermercado, entre otros rubros. Obviamente podrán traer consigo las mudas de ropa necesarias, obligarlos a vestirse aquí sería una crueldad. En el caso de querer entrevistar al Presidente Mujica en su chacra (lo que últimamente parece ser un must), deberán llegar hasta la misma y retornar por sus propios medios.
Como estoy al tanto de las dificultades que plantea este nuevo escenario, se les facilitará a quienes así lo deseen el acceso a créditos al consumo en una financiera de plaza a elección. De esta forma, terminarán pagando la jodita en 48 meses con intereses leoninos, lo que redundará en una experiencia aún mas cabal de nuestra coyuntura. Una vez finalizada su estadía se estará en condiciones de producir el texto encomendado, con todas las garantías a la libertad de prensa que comprende la ley. Esas si serían notas que me interesaría leer.
FR
(*) El 1ro de Mayo es la tradicional comilona en el Quincho de Varela.
La cantidad de artículos que se han escrito recientemente sobre las bondades del Uruguay me han hecho recordar esa historia en forma recurrente. Claro está que no porque nuestra tierra sea un infierno (muy por el contrario) ni porque el Pepe sea una figura de tinte diabólico (por mas que alguno se empeñe en caracterizarlo como tal), sino por la liviandad con la que se pondera un estado de situación que se conoce de manera muy tangencial. Imagino que los enviados de medios internacionales que nos visitan se alojan en cómodos hoteles con todos los gastos pagos, disfrutan de nuestra oferta gastronómica gracias al viático de rigor y, conociéndonos, seguro no falta ese amigo jodón que los lleve de putas. En esas condiciones, cualquier país es el país del año.
Atendiendo a todo lo anterior y en el marco de la Ley de Medios que se está debatiendo, propongo que las futuras entregas periodísticas sobre nuestro bendito país deban ceñirse a un estricto protocolo que he dado en llamar ‘The Full Uruguay Experience’. Para que los trabajadores de prensa tengan una idea mas acabada de lo que significa vivir en el Uruguay, deberán permanecer aquí por un período NO MENOR a los 30 días calendario, los cuales podrán ser tomados a elección entre el 2 de Mayo y el 30 de Agosto (*). La idea es que coincidan con los meses mas fríos porque siempre hay algún listo que se viene en Enero y reporta plácidamente desde José Ignacio. Esto no podrá hacerse durante el año electoral ya que las diatribas de la oposición generalmente inducen al error.
A su llegada se les entregará la suma de 19.733 pesos uruguayos, cifra que no es antojadiza sino que corresponde al mínimo no imponible del IRPF ya que 2 de cada 3 trabajadores perciben ingresos por debajo de dicha franja. Con ese dinero deberán cubrir el alquiler de la vivienda que se les proveerá, trasladarse, pagar cuentas, calefaccionarse e ir al supermercado, entre otros rubros. Obviamente podrán traer consigo las mudas de ropa necesarias, obligarlos a vestirse aquí sería una crueldad. En el caso de querer entrevistar al Presidente Mujica en su chacra (lo que últimamente parece ser un must), deberán llegar hasta la misma y retornar por sus propios medios.
Como estoy al tanto de las dificultades que plantea este nuevo escenario, se les facilitará a quienes así lo deseen el acceso a créditos al consumo en una financiera de plaza a elección. De esta forma, terminarán pagando la jodita en 48 meses con intereses leoninos, lo que redundará en una experiencia aún mas cabal de nuestra coyuntura. Una vez finalizada su estadía se estará en condiciones de producir el texto encomendado, con todas las garantías a la libertad de prensa que comprende la ley. Esas si serían notas que me interesaría leer.
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(*) El 1ro de Mayo es la tradicional comilona en el Quincho de Varela.