Rod Stewart supo probarse en un equipo de la tercera división de Inglaterra. No tuvo suerte (dicen) y no volvió a ser llamado. Julio Iglesias soñaba con ser arquero del Real Madrid, incluso cuentan algunos que llegó a estar sentado en el banco de suplentes del Estadio Centenario en ocasión de un amistoso. Un desafortunado accidente de auto truncó su carrera.
La suerte cumple un papel fundamental en el fútbol, aunque se la suele ver donde no está. No se gasten en buscarla en el mito de la ‘suerte del campeón’. Tampoco es buena o mala suerte una pelota en el palo en el último minuto a lo Rodrigo Pinilla. Mucho menos la aberración de la ‘lotería de los penales’, como si desparramar al arquero hacia un costado y colocar la pelota contra el otro fuera una cuestión de azar.
No es casualidad que Alemania te saque monstruos como los que tuvimos el privilegio de ver ayer. Nombro a Toni Kroos porque si me pongo en modo nerd-slash-High Fidelity y hago una lista de mis cinco jugadores preferidos a nivel mundial va seguro, pero puede ser cualquiera de los que jugaron.
Atrás de esa lista impresionante de cracks hay planificación y trabajo, no suerte. Tampoco es suerte juntarlos y hacerlos alcanzar tal vuelo futbolístico. Eso también es planificación y trabajo, además de liderazgo y convencimiento para resetear el fútbol alemán.
¿Dónde está la suerte, entonces? En que estos jugadores sean contemporáneos y puedan conformar un equipo. Eso no lo podes manejar ni con toda la tarasca del universo. No es lo mismo formar a Messi, Iniesta, Xavi o Busquets, uno por generación, que tener la suerte (ahora si) de que puedan jugar juntos. Si no pregúntenle a Raúl lo que hubiera dado por tener 5 años menos y haber sido parte de la mejor España de la historia. O pensar que hubiera pasado si el Uruguay de Sudáfrica hubiera tenido al mejor Chino Recoba. Así como dicen que Dios está en los detalles, en el fútbol la suerte está en la cédula.
Esa misma suerte es lo que le faltó a Brasil. Es fácil matarlo a Felipao por el planteo, pero mirando los brasileros que andan en la vuelta no tenés mucho más que esto. Ronaldinho está grande y mas interesado en ponerla que en jugar al fútbol. Por si no me creen:
Alexandre Pato ha sido mas noticia por empernarse a la hija de *se pone de pié* Berlusconi que por hacer goles. Ganso es un freezer vertical. Diego es eterno suplente en el Aleti. Julio Baptista ya no marcaba diferencia en la Libertadores. Me gusta He-Man Moura, pero no sé si da la talla. Y no me jodan con Robinho, siempre fue un paketón. Sorprende lo de Kakà y Elano (no pun intended), que ni siquiera los buscara para reforzar un plantel emocionalmente débil.
Es lo que hay, valor. Hoy no tienen a Emerson, a Rivaldo, a Juninho o al gordo. Veremos que pasa con Tabaré Vázquez, pero al menos a Felipao no se lo permitió la biología.
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