22 de mayo de 1996. Si no me acuerdo mal era miércoles, y andaba con una gripe galopante. Todavía vivía con mis viejos, iba a la facultad y daba clases de inglés por dos pesos en un instituto del barrio. Desde hacía un tiempo la cosa estaba bastante estable, volvíamos a tener la famosa ‘inflación de 1 dígito’ y a la gente le quedaba algún mango en el bolsillo para darse un gustito, lo que fue generando un boom de consumo que explotó en 1999 con las 70 mil personas que fueron a la apertura del Geant y hacían cola en las cajas con los carros llenos de bicicletas, teles y electrodomésticos. En ese contexto, el miércoles 22 de mayo de 1996 se realizó el VIII Censo de Población y Vivienda. En la facultad nos pidieron una mano como voluntarios, por lo que allá fuí con mi gripe a cuestas a censar dos cuadras de la manzana en frente a mi casa.
Por aquel entonces el informativo de Canal 10 tenía una sección llamada ‘Enfoques’, donde Ángel María Luna hacía una suerte de editorial de unos pocos minutos sobre algún tema de actualidad. Cuando trató lo del censo, Luna arrancó su segmento con una frase que me quedó grabada hasta el día de hoy: ‘Al Uruguay le salió un bultito’.
El censo anterior había sido 11 años antes, y el hombre advirtió que en comparación a 1985 había aumentado notoriamente el número de zonas donde quienes censaban no pudieron entrar o debieron hacerlo acompañados por la policía. Obviamente la existencia de barrios complicados no era novedad para nadie y estaba preestablecido que a determinados lugares concurrirían trabajadores sociales y no voluntarios pichicateados como yo. En pocas palabras, el meollo de su análisis fue que la mano venía bastante mas heavy de lo que se creía.
Lo que pasó en el Marconi no es otra cosa que la metástasis de aquel bultito. Ni el boom de los 90, con su récord de ventas de 0 km, ni el PBI de 55 mil millones de dólares de la década ganada del progresismo cambiaron la pisada. Parecería ser que el efecto cascada de la generación de riqueza no llega a los estratos sociales mas bajos (mas o menos como decir que el sol sale por el este y se pone por el oeste). Responsabilizar a Bonomi o tirarla al óbol diciendo que son ‘coletazos del 2002' es estar en la chiquita por cuatro votos. El primer síntoma fue el 22 de mayo de 1996. Hoy ya no vale poner cara de ‘yo no fuí’.
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