Ya que es Halloween y hablando de cosas de terror, me preocupa el abismo conceptual en el que estamos cayendo en materia de republicanismo. Un par de ejemplos al respecto.
Por un lado, el predicador sanitarista que tenemos por presidente no sólo cree saber mejor que nosotros mismos cómo debemos vivir nuestras vidas sino que se siente con derecho a inculcarnos sus valores éticos y morales (y alimenticios y recreativos) por la vía de la coerción de ser necesario. Por lo menos es coherente: recordemos que vetó una ley aprobada por los representantes del pueblo porque ÉL no podía aceptarla dada su condición de médico y católico, como si en vez de Jefe de Estado y Jefe de Gobierno fuese un pastor de la Iglesia Universal del Reino de María Auxiliadora. Parece no tener muy en claro el concepto de voluntad soberana ni la diferencia política entre ‘poder’ y ‘deber’.
Al mismo tiempo, el Ministerio del Interior decidió que la policía, cuyo cometido en una república es velar por el cumplimiento de la ley y el mantenimiento del orden, no ingrese más a los estadios a velar por el cumplimiento de la ley y el mantenimiento del orden debido a que allí se encuentran individuos que no cumplen la ley y no mantienen el orden, por lo que ahora el cumplimiento de la ley y el mantenimiento del orden en los estadios queda en manos de un grupo de civiles y de una empresa privada.
¿Entendiste?
Yo tampoco.
FR
0 comments:
Publicar un comentario